Decenas de aficionados y turistas han acudido a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México para visitar la figura del Niño Dios, vestida con el uniforme de la Selección Mexicana.
La tradición comenzó en el Mundial de 1970, cuando surgió la costumbre de vestir al Niño Dios con la camiseta del Tricolor, con la intención de pedir protección y buenos resultados para el equipo nacional durante el torneo.
Con el paso de los años, esta práctica se ha mantenido y ha cobrado relevancia en cada Copa del Mundo, convirtiéndose en un punto de encuentro entre la fe y el futbol, una característica muy presente en la cultura mexicana.
La figura permanecerá en exhibición hasta el final del Mundial 2026.