La altura de la Ciudad de México se ha convertido en un factor determinante para los equipos que visitan el Estadio Azteca. La Selección Mexicana mantiene un paso perfecto, con tres victorias en tres partidos, sin recibir goles, demostrando una Fortaleza importante jugando como local en competencias internacionales.
Después de una histórica fase de grupos, surge el debate sobre si la altura representa una de las mayores ventajas de México. El Estadio de la Ciudad de México se encuentra a aproximadamente 2,240 metros sobre el nivel del mar, donde la cantidad de oxígeno disponible es menor en comparación con otras ciudades.
El efecto de la altura no siempre es inmediato; suele hacerse más evidente después de los primeros 60 minutos de juego, cuando el desgaste físico comienza a pesar. Un ejemplo fue el duelo ante República Checa, donde México consiguió tres goles en la segunda mitad, al minuto 56, 61 y 94. De los seis goles que acumula la Selección Mexicana, cinco llegaron cuando sus rivales ya mostraban mayor cansancio.
Otros equipos también han sufrido las condiciones. Uzbekistán logró competir durante la primera mitad ante Colombia, pero en el segundo tiempo perdió intensidad y terminó recibiendo dos goles. Sin embargo, Colombia logró adaptarse mejor, en parte porque Bogotá se encuentra a una altitud similar a la Ciudad de México, lo que reduce el impacto del cambio.
Además del desgaste físico, la altura también puede influir en el comportamiento del balón. De acuerdo con especialistas, la menor densidad del aire provoca cambios en la trayectoria: el balón puede viajar más rápido, perder efecto y modificar la manera en que se ejecutan pases y tiros libres. Para jugadores acostumbrados a controlar cada detalle del juego en condiciones distintas, como algunos futbolistas europeos, esta adaptación puede representar un reto.