Desde 2016, el municipio de Huixquilucan ha sido gobernado por integrantes de la misma familia política. Primero fue Enrique Vargas del Villar, quien encabezó la administración municipal entre 2016 y 2021; posteriormente, el cargo fue ocupado por su esposa, Romina Contreras Carrasco, quien actualmente se desempeña como presidenta municipal y fue reelecta para un nuevo periodo.
Durante la última década, ambos han consolidado una de las estructuras políticas más influyentes del PAN en el Estado de México, manteniendo una fuerte presencia tanto en Huixquilucan como en la política mexiquense.
Sin embargo, sus administraciones también han sido objeto de diversos cuestionamientos. En diciembre de 2024, una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) señaló que entre 2016 y 2024 los gobiernos encabezados por Enrique Vargas y Romina Contreras habrían otorgado más de 82 millones de pesos en contratos a 24 empresas con características de “fachada”, algunas de ellas vinculadas a redes de facturación irregular identificadas por autoridades fiscales.
Además, distintos reportajes periodísticos han puesto bajo escrutinio el patrimonio inmobiliario relacionado con la pareja, mencionando propiedades de alto valor como un departamento en Miami, una residencia en Bosques de las Lomas y un terreno conocido públicamente como “Rancho Vargas”.
La influencia política de ambos también ha sido tema de debate debido al crecimiento urbano e inmobiliario registrado en Huixquilucan durante los últimos años, particularmente en zonas como Interlomas y Bosque Real. Mientras autoridades destacan la inversión y el desarrollo de la región, habitantes han señalado retos persistentes en materia de movilidad, tráfico y servicios públicos.
Ante los señalamientos, Enrique Vargas y Romina Contreras han rechazado irregularidades y han sostenido que tanto su patrimonio como sus administraciones se encuentran dentro del marco legal.