A 10 años de la captura del “701”, y a una década de este hecho, la familia Guzmán se encuentra rota, vigilada y en el centro de una guerra que ha afectado a México.
El legado de Joaquín ha dejado a su familia atrapada entre la ley y un estigma social. Su madre, quien se convirtió en un símbolo de Badiraguato, María Consuelo Loera Pérez, falleció en 2023; su velorio fue discreto, pero vigilado.
Ella fue quien solicitó al expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, una visa humanitaria para poder visitar a su hijo.
Por otro lado, “El Guano”, Aureliano Guzmán Loera, es hoy uno de los hombres más buscados por Estados Unidos y México, ya que dirige su propio brazo armado. La DEA ofrece hasta 10 millones de dólares por información que lleve a su captura.
Iván Archivaldo y Jesús Alfredo encabezan una facción poderosa, aunque debilitada, del Cártel de Sinaloa. Autoridades los señalan como los principales responsables del tráfico de fentanilo hacia el país vecino y como rivales de “La Mayiza”, utilizando tácticas heredadas de su padre, como túneles y abogados de lujo.
Por su parte, Ovidio Guzmán ingresó al programa de testigos protegidos, mientras que Joaquín Guzmán López continúa a la espera de su proceso judicial.