Una investigación realizada por el medio nacional Latinus, que tuvo acceso a 300 contratos del Ejército mexicano en 2025 a través de la Dirección de Industria Militar, reveló que María del Rosario Martínez García, proveedora de la Secretaría de la Defensa Nacional, surtió en México herramientas, químicos, harina y hasta 900 kilos de manteca de cerdo para la fábrica de proyectiles del Ejército.
En 2025, ganó más de 4.4 millones de pesos. Como ella, el Ejército cuenta con múltiples contratistas que rentan ambulancias, computadoras, material de limpieza y miles de bolsas de hielo.
De manteca a químicos: así de diversos son los proveedores del Ejército mexicano.
El Aeropuerto Felipe Ángeles y el Agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles han sido clave en la construcción de Bancos del Bienestar, el Tren Maya, aeropuertos, hoteles y hospitales. En la investigación encontro que en la Dirección de Industria Militar, privilegió a 19 empresas y a dos personas físicas, a quienes se les otorgaron 130 contratos que en conjunto sumaron más de 230 millones de pesos en 2025.
Para mantener y aumentar sus negocios con la SEDENA, estas compañías han ido ampliando sus objetos sociales de acuerdo con las necesidades de la industria militar. Por ejemplo, AJ Trade fue creada en 2019 para administrar todo tipo de bienes e inmuebles, pero desde el año pasado ya puede diseñar y fabricar maquinaria para hacer armas y municiones, según la investigación
En los contratos de la SEDENA aparecen proveedores polifacéticos. Ditacticiry, por ejemplo, vende barras de acero, tornos, máquinas de coser, básculas y sillas de ruedas; mientras que a la Secretaría de Agricultura le cotiza uniformes.
El Agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles también cuenta con un contratista versátil: René Carlos Aguilar vende al Ejército material de oficina, hielo, productos de limpieza y agua purificada, así como renta de computo y ambulancias. En 2025, obtuvo 2.2 millones de pesos por la entrega de productos de limpieza, miles de bolsas de hielo y garrafones de agua, utilizados en la construcción de casas militares en Quintana Roo.
Con un presupuesto multimillonario y una estructura de negocios cada vez más amplia, el Ejército opera discrecionalmente compras y elige a sus proveedores, sin importar los antecedentes que estos tengan.