Familiares, amigos y seguidores despidieron este lunes a Arturo “Lobito” Torres, el boxeador mexicalense de 26 años que murió seis días después de desplomarse tras una pelea.
La misa de cuerpo presente se realizó a la 1 de la tarde en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, en Mexicali, donde se congregó una gran cantidad de personas para acompañar a la familia del pugilista en su despedida.
Torres falleció el viernes 25 de septiembre después de permanecer hospitalizado tras el combate que sostuvo el 19 de septiembre contra Gilberto “Torito” García. La pelea, pactada a ocho rounds en la división superligero, terminó en el séptimo asalto, cuando el réferi detuvo las acciones y la esquina de Torres lanzó la toalla.
Poco después, el boxeador se desplomó y fue trasladado al Hospital General de Mexicali, donde fue intervenido por una lesión cerebral y permaneció en coma inducido.
Su tía, Esperanza González, recordó a Torres como un hombre trabajador y generoso desde niño, siempre dispuesto a apoyar a su familia y a las personas cercanas.
“Desde niño fue un niño bien trabajador, siempre vio por su familia, por alrededor de su gente, siempre apoyó lo que más pudo. Él siempre se quitaba para darle a los demás”, relató.
González contó que la familia acompañó al boxeador durante su carrera y estuvo presente en sus peleas, ayudándolo incluso con la venta de boletos y camisetas para que pudiera continuar con su trayectoria deportiva.
“Siempre con él, siempre en su esquina con él, apoyándole”, recordó.
La tía de Torres dijo que para su familia la pérdida representa un dolor muy fuerte, pero también destacó que el pugilista murió haciendo aquello que más le gustaba.
“Es un dolor muy fuerte, pero saben que es lo que le gustaba. Y así se fue, haciendo lo que más le gustaba a él”, expresó.
El boxeador había construido su carrera profesional en Baja California y acumuló un récord de 15 victorias, seis derrotas y tres empates en 24 combates, además de conquistar un campeonato de la Fecombox en 2023.
Para su familia, sin embargo, más allá de sus números sobre el cuadrilátero queda el recuerdo de un joven cercano a los suyos y querido por una comunidad que se hizo presente durante su hospitalización y ahora en su despedida.
González agradeció a las personas que acompañaron a su hermana, su cuñado y sus sobrinos durante los días que Torres permaneció hospitalizado, así como a quienes se unieron a las oraciones desde distintos lugares.
“Gracias a todos por el apoyo que le dieron a mi hermana, a mi cuñado, a mis sobrinos en el hospital, a toda la gente que estuvo ahí presente en sus oraciones, de todas partes nos uníamos en oraciones y hasta ahorita, gracias a Dios, no nos han dejado solos”, dijo.
La despedida reunió un gran número personas que acudieron para acompañar a la familia y recordar al boxeador, quien fue despedido con muestras de afecto y dolor por quienes lo conocieron y siguieron su carrera.
“El mejor, el Lobito”, resumió su tía al hablar del recuerdo que conservará de él.